Al cielo con ella

Terminó la Semana Santa y queremos contaros que como buenos devotos de las cosas bonitas y de las bicis vintage, nos hemos puesto manos a la obra en este domingo de resurrección para devolver a la vida a una belleza ochentera.

Esta preciosa Orbea Altube cadete de la década de los ochenta ya pasó por nuestro taller de restauración de bicis hace un tiempo y había llegado la hora de que tuviese un lugar especial; así es que tirando de inspiración (no sabemos si divina) le hemos creado un soporte que queremos compartir con vosotros por si os animáis con este práctico y sencillo DIY.

¿Qué hemos utilizado?:

  • 2 escuadras tubulares (10 €)
  • 4 tacos de 6 y 4 tornillos de 6×40 (1,5 €)
  • imprimación y esmalte blanco sobrantes
  • lija
  • 2 tiradores de armarios descarriados
  • una balda de pino natural de 15 cm x 50 (2,5 €)
  • un cactus Serrano (3 €)

 

 

Lo primero las escuadras. Habrá que tener en cuenta que tengan una longitud suficiente tanto para la anchura de la balda de madera (15cm.) como para que nuestra bici se pueda colgar fácilmente. Unos 30cm. son suficientes en nuestro caso, pero puede variar según el ancho del manillar. Podéis cortarlas vosotros mismos si tenéis las herramientas o pedir que os las corten a medida en tienda.

El siguiente paso con ellas es limpiarlas bien y aplicarles la imprimación para metal, que ayudará a que la pintura se adhiera correctamente.

Una vez seca la imprimación, le daremos un par de manos de pintura (esperando que esté bien seca la primera antes de dar la segunda). Para gustos los colores, nosotros hemos optado por el blanco que siempre es caballo ganador. Cuando la pintura haya secado, lijamos con cuidado en algunas zonas para crear un efecto decapado, de manera que vaya saliendo el metal bajo la pintura, así es que no hay que preocuparse de que quede perfecta!

 

 

Y aquí viene la parte en la que hay que tirar de metro para ubicar la colocación de las escuadras en la pared. Una vez más, dependiendo del tamaño de la barra de la bici, la separación puede variar, pero lo recomendable es colocarlas de manera que nos sobren unos 10-15cm. de barra a cada lado de las escuadras. La altura también va a variar en función de la altura de la pared y la longitud de vuestros bracitos (importante para que podáis llegar a colgar la bici…) y atención! a la hora de marcar dónde haréis los agujeros, tened en cuenta que la barra perpendicular de la escuadra es la que nos marca dónde va la bici y los agujeros van más arriba.

Taladradora en mano, hacemos agujeritos y colocamos tacos del 6; Este tamaño de taco soporta 20kg. de peso así es que si a estas alturas no habéis atravesado la pared ni se ha venido abajo, todo va bien, es poco probable que vuestra bici no pueda ser soportada por 4 de ellos.

Y pasamos a atornillar las escuadras. Si tienes un atornillador eléctrico has triunfado, si no, un poquito de energía y a enroscar! Y para colocar nuestra balda de madera podemos asegurarla con algunos puntos de silicona a la barra para que no se mueva.

En los extremos de cada barra hemos hecho un agujero por donde meteremos el pasador de los tiradores de armario. Con ellos tendremos un tope para que la bici no se venza, y además quedan la mar de monos.

Et voilá! Colocamos un amable cactus al gusto sobre la tabla, enganchamos la bici con decisión, !y al cielo con ella!.

 

 

Os aseguramos que después de este sencillo trabajo podréis estar mirando la pared durante dos horas admirando vuestra obra. Nosotros lo hicimos (tomadnos por locos…). Menos mal que durante y después sonaba de fondo el último vinilo de The Limboos.

Con Dios!

 

firma-pilar

Adicta a las siestas.

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