Donde dije Hygge digo…

Con el nuevo año el frío ha llegado con fuerza y los últimos fines de semana han sido de esos de “manta y peli”. Y aunque somos el país de la luz, el sol y la cerveza en terracita, no podemos negar que de vez en cuando encontramos cierto placer en eso de quedarse en casa, manta en lo alto, té caliente en una mano y libro en la otra; o quizás es que yo me hago mayor…

En cualquier caso, en estos días en los que no te apetece ni quitarte el batín (Sergio sabe de lo que hablo), no puedo evitar acordarme de los daneses, de los cuales la ONU dice que son los más felices del mundo, incluso teniendo 16 horas de noche y una temperatura de entre 2 y -2 grados en enero.

Pues en esa cultura tan opuesta a la nuestra dicen haber encontrado el secreto de la felicidad en un concepto del que seguro habéis oído hablar: el Hygge. Pronunciado hu-ga, un poco al estilo Chimo Bayo.

Aunque en Dinamarca cada persona relaciona esta palabra con distintas situaciones (su significado para un común de los mortales podría ser algo así como acogedor) esta palabrita engloba mucho más; podría decirse que su esencia radica en una sensación de felicidad, tranquilidad y paz interior, que consiguen rodeándose de aquellos elementos o experiencias que se lo proporcionen. Valora la sencillez y las pequeñas cosas que a veces pasamos por alto y engloba toda una actitud ante la vida

La decoración Hygge está vinculada al modo de vida nórdico y a su clima, por lo que es fácil encontrar similitudes con esa tendencia ya por todos conocida.

No podemos hacer que volváis a nacer en un esbelto cuerpo danés para que entendáis el hygge en todo su esplendor, pero sí os apunto unas claves decorativas con las que podréis representar en vuestras estancias uno de sus hogares. Algunos detalles que no pueden faltar:

 

  • La luz. La luz es uno de los aspectos que más afectan a nuestro estado de ánimo y por suerte en nuestro país nos sobra. Aprovechar la luz natural durante el día con ventanas descubiertas o con cortinas traslúcidas es fundamental. Para la luz artificial, la mejor opción es una luz tenue, indirecta y cálida. Los daneses son grandes usuarios de las velas (consumen unos 6Kg. de cera de vela al año por persona) y con ellas consiguen esa luz cálida y un ambiente acogedor.
  • Textiles. Texturas blandas y agradables al tacto. Mantas xxl, edredones acolchados para el dormitorio y uso de muchos cojines. Alfombras mullidas y elementos de pelo (artificial, gracias).
  • Plantas. Naturaleza en el hogar. Traer el exterior al interior es una máxima del Hygge. Los daneses aman la naturaleza, por eso flores y plantas de temporada no pueden faltar en las estancias.
  • Gamas de color. Para crear ambientes tranquilos nada como el uso de colores neutros (tierras, grises, tonos pastel) y el blanco. Los colores claros ayudan a que el espacio sea más sereno y libre de estrés. Los espacios daneses suelen ser prácticamente monocromos con colores bien combinados y para nada estridentes. Estos colores ayudan a sentirse mejor en casa y a descansar la mente.
  • Madera. La madera es un material imprescindible en la decoración hygge. Material honesto y natural que aporta calidez y nos acerca a la naturaleza. Pero no sólo en el suelo sino también en otros sitios como el mobiliario, los objetos decorativos, etc. Para otros materiales debemos escoger también los más naturales como el lino, el algodón…La mezcla de distintas texturas nos ayuda a dar calidez y sensación de hogar.
  • Conectar con el pasado. El hygge está muy vinculado a las tradiciones y por tanto al uso de cualquier objeto vintage. Rodearnos de objetos que amamos, que tienen historia y evocan buenos momentos del pasado nos aporta bienestar y relax. Los objetos con historia generan una atmósfera especial y se nota en el ambiente.
  • Exterior. Para los daneses disfrutar del exterior es una máxima. Teniendo en cuenta que no les sobra sol, es una prioridad disfrutarlo al máximo ya sea desde un patio o desde un pequeño balcón. Aprovecha el espacio exterior del que dispongas sea del tamaño que sea. El sol y el aire libre nos aportan beneficios y nos hacen sentir mejor.

 

A nivel visual, el Hygge podría resumirse en algo así:

 

(fotos vía Kaboompics, Unsplash)

 

Otras máximas del Hygge son las personas, el disfrutar de la soledad y del no hacer nada y los espacios nos ayudan también para ello. Las casas son para quien las vive, por ello es importante que cada elemento sea escogido para la comodidad de su dueño y se adapte a su estilo de vida. Además nos animan a disfrutar de la soledad; ellos tienen claro que todos necesitamos nuestro espacio privado y momentos de soledad haciendo lo que más nos guste (leer, escuchar música…) o simplemente no haciendo nada. Para ello buscar un momento del día para dejar el estrés del trabajo a un lado y disfrutar de cuidar de nosotros mismos es fundamental.

Bueno, pues si todo esto ya lo sabías y te suena a demodé, enhorabuena, probablemente estés al día en cuanto a decoración. Porque aunque desató todo un boom en las redes y todavía hay revistas de diseño que le siguen sacando partido, el Hygge quedó atrás en el 2016, ya que con el 2017 llegó su primo Sueco: El Lagom.

!Y el Lagom también dice tener el secreto de la felicidad! En este caso su traducción sería algo así como “todo en su justa medida” y es una filosofía que se basa en el equilibrio.

El Lagom nos invita a vivir una felicidad humilde y sencilla, y cada vez tiene más adeptos, aunque también le han salido algunos detractores. Los primero defienden que representa los ideales culturales y sociales suecos de igualdad y equidad, mientras que los segundos opinan que nos empuja a una vida de escasez innecesaria.

La diferencia con el Hygga es que el primero apuesta por el “todo por la comodidad” y el segundo propone una vida mucho más moderada en todos los aspectos. Nos invita a disfrutar de lo que tenemos, a aprender a vivir sólo con lo que necesitamos y además a hacerlo de manera sostenible (esta faceta eco de la filosofía me encanta) y equilibrada. Y lo último aunque no menos importante, no dejar que el trabajo se apodere de nuestras vidas.

Como no podía ser de otra manera, Ikea se ha subido al carro y ha puesto en marcha su Lagom Live Project ; Durante 3 años estudiarán cómo algunos usuarios viven adaptándose a esta filosofía y han creado una comunidad donde comparten sus gestos lagom (ahorro de energía, reciclaje…). Además han sacado una línea de muebles sostenibles con el mismo nombre. Échale un vistazo al catálogo aquí .

Aunque el Lagom comparte con el Hygge algunos de sus principios como la paleta de color y el gusto por los objetos antiguos, este último lleva su filosofía un poco más lejos que el primero.

Ahí van algunos de sus principios:

 

  • Ni mucho ni poco, lo justo. Esta es su máxima en todos los aspectos. No significa que nos tengamos que privar de nada, pero tampoco debemos acumular por el simple de hecho de tener más cosas. Comprar más no te hace más feliz, es sólo un efecto de la sociedad consumista. !Totalmente de acuerdo!
  • Decoración minimalista. De manera coherente con el punto anterior, los espacios Lagom son limpios y poco recargados de mobiliario y decoración. No se trata de renunciar a ello, sino de escoger las piezas que realmente nos aportan. Esta filosofía tampoco se olvida de los materiales naturales como la madera, las texturas agradables al tacto y los colores neutros.
  • Funcionalidad y belleza. Estética y funcionalidad van de la mano en el estilo nórdico. Los elementos de tu casa deben no sólo ser agradables a la vista, sino también cumplir su función. Esta búsqueda de la funcionalidad debe darse también en las estancias, teniendo en cuenta el uso que haremos de ellas.
  • Sostenibilidad. La ecología es un punto muy importante en esta filosofía, por ello nos remarcan la importancia de reflexionar sobre qué consumimos y qué impacto tiene esto en el medio ambiente. De esto afortunadamente cada vez se habla más, aunque queda mucho por hacer. En Suecia el 99% de los desechos se reciclan (pagan impuestos de basura según los kilos que tiran, y la mayoría incluso fabrican su propio compost). He de decir que aquí tenemos mucho que aprender y aunque por suerte cada vez somos más conscientes hay muchas cosas que podemos hacer: usar maderas de explotaciones controladas, pinturas ecológicas, luces LED, cambiar nuestros hábitos alimenticios y un largo etcétera.
  • Trabajo y placer. Bueno, aquí una vez más nos llevan ventaja… no tenemos sus jornadas laborales de 6 horas al día, pero debemos hacer el esfuerzo de desconectar una vez fuera del trabajo, y para ello el espacio en el que nos encontremos al llegar a casa juega un gran papel. Estos espacios deben favorecer el relax y el descanso para ayudar a nuestra mente a desconectar.

 

De alguna manera esta filosofía nos invita a poner el foco en uno mismo mejorando así no sólo nuestro espacio físico sino también mental. Es una propuesta de concienciación para analizar cómo vivimos con nosotros mismos y con nuestro entorno, y empezar a hacerlo de manera más coherente.

Para mí sin duda ha desbancado a su pariente danés. !A partir de hoy, me hago la sueca!

 

Algunas imágenes de inspiración lagom serían estas:

 

(fotos vía Kaboompics, Unsplash, Ikea)

 

Pues si ya habéis decidido cual os convence más, agarrad los machos porque desde Holanda y en lo que llevamos de 2018 llega… el Gezellig!

De esto hablaremos en otro momento porque sinceramente, un solo post no soporta tanto buenrrollismo. Podéis cotillear en Instagram donde con el hastag  #gezellig ha alcanzado las 300.000 publicaciones.

Lo que sí me apetece es hacer una pequeña reflexión: En España nos encanta decir que en ningún sitio se vive como aquí así es que me he tomado la licencia de seleccionar unas imágenes de lo que podría ser el Hygge más cañí. Quedaría algo así:

 

 

Aunque un poco llevado al extremo y otro poquito cogido con pinzas… parece que nos queda un poco para parecernos a nuestros vecinos norteños, pero también es cierto que un poco de sol y un aperitivo !sin duda aportan felicidad!

Además sabemos que vosotros, laphiller@s !estáis repletos de estilo!

¿A alguien se le ocurre algo más para añadir a nuestro particular «Hygge Cañí»?

 

firma-pilar

Adicta a las siestas.

 

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