El día de la felicidad de todos y todas

Resulta que hoy es el día de la felicidad. Si no fuera por este hecho que me ha asaltado por la red, muy probablemente seguiría en mi letargo cabronil. Confieso que la falta de motivación ante la realidad de nuestros días tenía buena parte de culpa de mi falta de actividad, pero el día de la felicidad me ha incitado a escribir estas líneas en pro de soltar un par de cabronadas sobre el mundo que nos rodea. Gentes del mundo: el cinismo ha llegado para quedarse.

 

La moral y la ética han pasado a un segundo plano. Ya no se trata de ser políticamente correcto. Este aspecto se lo saben al dedillo grandísimos cabrones que se han aprendido los truquitos para ser correctos a base de practicar una actitud cínica brillante. Lo peor de todo es que no hace falta ponerse espléndido para ser un cínico en la vida cotidiana. Yo mismo, soy un cínico a casi todas horas. Todo esto que escribo no esconde más que cinismo. No lo hago para denunciar la falta de escrúpulos del mundo moderno. Es puro postureo. Quiero que veáis lo bien que arrojo los verbos y los palabros. Luego tomaré un vermú y todo esto será un recuerdo borroso por la mañana. Pero bueno, no quiero hablar de mí, es el Día de la Felicidad.

 

 

El día en el que los sueños se cumplen y todo el mundo sonríe, o puede que más bien, una obligación de ser feliz, de demostrarlo en cada una de las redes sociales que ocupan nuestra realidad acristalada. Un consejo, huid del puto Twitter si no queréis enfrentaros a dos posibilidades: ahogaros en falsedades y frases hechas del tipo «el sol brilla, ¡viva la vida!»; o bien, caer en la trampa de demostrar lo felices que sois. Bueno, aunque ahora pega más el Instagram… supongo que no tengo nada que enseñaros… un hastag, un posado y a pastar.

 

Lo más cínico de todo es que la ONU, la puta ONU, es quien decidió que el 20 de marzo fuera el día de la felicidad. Quizás estaría bien completar el nombre diciendo «Día de la Felicidad de los países donde no mueren niños de hambre», pero no quiero ponerme moralista. Eso no se lleva. En fin, es complicado. Lo sé. Ser cínico requiere cierta deshumanización. Preguntaros cuánto de cinismo brota de vosotros cada día. Miraos frente a un espejo y descubríos sin filtros ni hastags. Entonces lo veréis claro, lo entenderéis. Descubriréis que sois tan cínicos como yo, y seréis más felices.

 

firma-cabronEl Cabrón de laphille
¿No le acorta la vida
tomar tanto soma?

 

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