Cayó la del pulpo

“Venga, vale, me tomo otro,” le digo al camarero cojo de tres piños. Era un día de lluvia y llevábamos una hora amparados debajo de un toldo, con vistas al Mediterráneo, abrigados como esquimales. Ya se me estaban subiendo los dos vermuts anteriores, pero como estaba de puente con amigos, me permití el capricho. A los 10 minutos (el tema de “customer service” se entiende de otra manera aquí en España), vuelve sin prisas y nos pregunta si al final comeremos algo. “¿Qué os pongo de picar, entonces?” nos pregunta, mientras la lluvia sonaba en el techo como un tambor, y en vez de contestarle directamente, preguntamos por unos objetos extraños colgados del techo del local.

“Ahhh, los cardufos”, creo haber entendido. “Esos son los cántaros típicos de aquí para pescar el pulpo.” Estaba a punto de revivir otra gran diferencia entre la cultura gastronómica española y la americana, los míticos discursos de camareros de 20 minutos que te dejan más que satisfecho, y más experto de lo que jamás te imaginabas en el arte de la pesca de pulpos. Hablamos de la pesca, del tiempo, de los dueños del bar (una pareja joven que lo había abierto sólo unas semanas antes), y los altibajos de los pueblos costeros. La confianza que surgió en una tarde en la que el tiempo no permitía mucho más que comer y beber nos llevó a conocer no sólo un restaurante nuevo, sino a una persona nueva.
OPINIONES | LA PULPERIA

OPINIONES | LA PULPERIA

/ FOURSQUARE

"Una cena para recordar. Calidad precio de lo mejor de Peñíscola."

OPINIONES | LA PULPERIA

OPINIONES | LA PULPERIA

/ TRIPADVISOR

"Demasiado buena para ser verdad!!! Que raciones tan grandes, ve con hambre ,no te arrepentirás. Excepcionales los huevos rotos Pulpería y los mejillones marinera,las croquetas de pulpo grata sorpresa. Todo delicioso. No reservan por las noches "

 

Peñíscola es un pueblo que vive del turismo. Habiendo estado tanto en temporada baja como alta, se nota un cambio de ritmo increíblede una estación del año a otra. Lo que no sufrió fue la calidad del pulpo. Paseando por el puerto más tarde veríamos los “cardufos” desparramados, señal de la cadena que existe para llevarte la comida hasta la mesa.

En EEUU muchas veces estamos muy separados de lo que comemos, de principio a fin. Con una experiencia como el día de “La Pulpería” se renueva el aprecio para el trabajo de los pescadores, y se nota como el sabor mejora, sabiendo el origen de los productos.

La tarde terminó con unos chupitos “on the house”. Pero no solo nos invitó, sino que nos explicó como el licor era otra costumbre local, una manera de aprovechar la cosecha de arroz para hacer un licor cremoso que sirvió para rematar una comida completa de pulpo, mejillones, croquetas, y un poco de verde que no comí. Brindamos con el camarero, “obligados” a llevarnos después una botella como recuerdo, y después de la siesta al verla en la cocina pensé, “Venga, vale, me tomo otro.”

 

firma-DerekDerek Stieren
Portador de Apetito
Americano.

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