Talla única: El problema de una alimentación para todos

Sin duda la mayor diferencia entre cómo comemos y cómo comían nuestros antepasados es el tiempo y el esfuerzo que tenemos que dedicar a dicho trabajo. Entre la omnipresencia de cadenas “fast-food” y la proliferación de comidas procesadas con fechas de caducidad que llegan hasta la década que viene, tenemos la una comodidad en que podemos vivir nuestras vidas haciendo pequeñas pausas (o a veces ni eso) para comer, sin darle mayor importancia.

Poca gente sabe lo que se siente al sembrar, criar, cosechar, y llevar un producto a la mesa. Tampoco quiero decir que me gustaría pasar mis días en el campo matándome para 10 judías y una patata, pero reconozco que la cultura moderna en relación a la comida, especialmente entre semana y cuando “no nos da tiempo” consiste en una de satisfacción instantánea. He visto esta actitud resaltada en la reacción visceral negativa en las redes sociales al publicarse el estudio de la OMS (Estudio carne roja de la OMS) sobre las posibles consecuencias de comer carnes rojas y procesadas.

En mi opinión las reacciones negativas, de incredulidad y hasta casi rabia, vienen de una defensa de esa cultura de satisfacción instantánea. Nos hemos acostumbrado a todo lo que conlleva la vida moderna en nuestras cocinas. Al final, es un lujo poder llegar a casa y tener un poco de embutido (ciertamente no tan “moderno”), unas salchichas, fiambre, o un filete de magro de cerdo en 5 minutos o menos. Y aunque no creo que en ningún momento se considerasen alimentos particularmente sanos, decir que podrían causar cáncer parecía peor que el mismo sacrilegio. Que nos digan lo que NO hay que hacer no mola cuando hay tantas cosas de las cuales disfrutar, pero la idea de “para cuando yo tenga cáncer, ya habrán encontrado la cura” tampoco me parece un plan de jubilación del todo seguro.

Una lectura cuidadosa del informe de la OMS releva que los datos y las ideas aportadas en el mismo no son tan incendiarios. Se empleó un lenguaje muy cuidadoso, diciendo que ciertos compuestos creados procesando la carne eran “posibles contribuidores” al desarrollo del cáncer. Además destacaba los beneficios de la carne en cuanto a las vitaminas y los nutrientes que contiene. No abogaban por etiquetas “COMER CHORIZO MATA”, ni comparaban los anuncios de 5 Jotas con el Marlboro Man. En fin, resumir su articulo en “la carne roja da cáncer” es una falta de rigurosidad y pensamiento.

 

Está claro que la alimentación es algo que ha de ser personalizada según las necesidades y la química corporal particular de cada persona. Lo que pasa es que es trabajo.Nos venía bien “saber” que la fruta era buena y los postres no. Que la pasta aportaba carbohidratos y la carne proteína. En una cultura donde exigimos 3.001 opciones, tendremos que asumir algo de responsabilidad a la hora de elegir, pero recientemente ha llegado una ayuda tremenda.

 

Un estudio de Eran Elinav y Eran Segal (Personal Nutrition) está haciendo mucho ruido debido a los avances que han realizado en el conocimiento de los efectos que distintos alimentos tienen en diferentes personas. Destacan, entre otros hallazgos, que lo que es “saludable” para mí, tal vez no lo sea para ti (el lomo ibérico incluido). Se trata de saber qué te va bien, qué te va mal, y comer todo con medida.

Ilustran este efecto con el ejemplo de una mujer cuya dieta incluía mucho tomate, un alimento que casi todo el mundo consideraría sano. Debido al “clima” interior de esta mujer, por así llamarlo, no era capaz de sintetizar el azúcar del tomate, resultando en un pico dañino de los niveles de azúcar en su sangre. Es un ejemplo entre muchos que nos llevan a la conclusión de que no hay una solución fácil en la búsqueda de una dieta sana y equilibrada, pero que gracias a nuevas tecnologías, diseñar una dieta perfecta no será cuestión de herencia cultural, sino de avances científicos.

Mientras esperamos a que esta técnica se perfeccione y llegue al mercado, podemos prestar más atención a lo que comemos. La opción fácil que tenemos a mano (la cena de fuet, el desayuno de jamón, la hamburguesa rápida a mediodía) no estaría allí si no fuese por decisiones que tomamos. Podemos hacer una inversión de tiempo, educarnos, y a lo mejor sentir la satisfacción que sólo nos da un trabajo bien hecho.

 

firma-DerekDerek Stieren
Portador de Apetito
Americano.

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