Alejandro Cubino: insultantemente joven

Hace mucho frío en Madrid. Es posiblemente el día más gélido del invierno, y hemos quedado con Alejandro Cubino en pleno centro. Alguien se desliza cuesta abajo por la Plaza de Santa Bárbara con una fixed, se aproxima cruzándola con algunos derrapes para poder frenarla. Es él. Pantalón negro, zapatillas automáticas, gorro negro y cazadora de cuero; es insultantemente joven.

Nació en Madrid aun no hace ni 20 años, pero toda su familia es de Béjar. Nos es imposible no asociar su apellido a esa tierra, de hecho el gran Laudelino Cubino es familiar suyo. Cuesta encontrar a alguien que desde tan joven tenga tan claro que quiere hacer con su carrera profesional. Ya hace casi cuatro años que empezó a apasionarse con la fotografía… y ¿cómo empezó?. Nos ha contado que le encantaba ir en bici con sus amigos, tuvo un par de lesiones y entonces cuando se juntaban y él no podía pedalear iba con la cámara y les tomaba fotos. Así empezó, con un ojo en un libro de historia y otro en la cámara.

«A mis padres al principio no les hacía mucha gracia, sobre todo cuando tenían que pagarme algún objetivo». Estos nos cuenta cuando le preguntamos sobre que piensan ellos de su pasión. Ahora, con 19 años, es autonomo y trabaja como freelance para disintas marcas, especialmente hace trabajos para la revista Bike o Mad Media Madrid.

Es «nikonista» y no tiene una predilección especial por ninguna lente: «ahora uso mucho un 200 f/2, creo que es mi favorito ahora mismo, aunque no es un objetivo que dejas montado todo el día como pueda ser un 35mm». Le gusta a partes iguales el estudio y el exterior, la luz natural y el flash.

 

Si tengo que elegir prefiero fotografiar en blanco y negro, más que nada porque soy daltónico y tengo problemas con los colores.

 

Es autodidacta, ha aprendido probando y estudiando mucho otras fotografías. Nos cuenta que la primera vez que usó un flash era uno muy antiguo de su padre, unió los polos del mismo con piezas de un meccano y tiro un cable a 5 metros hasta su cámara. Funcionaba. Además de asistir a distintas jornadas sobre fotografía cuando puede, también ha hecho un curso en la prestigiosa EFTI. «Me aburría un poco la parte teórica, pero luego ir a los estudios de los profesionales me encantanba. Recuerdo especialmente a Alfonso Zubiaga como preparaba una botella durante horas para hacerle una foto».

 

 

En cuanto a qué tipo de acción fotografíar tampoco tiene grandes preferencias, con que haya una bici delante es suficiente aunque sí reconoce que la modalidad de enduro le divierte mucho porque suele ir montado sobre la bici para ir de un sitio a otro y así practica a la vez sus dos grandes pasiones. A diario carga con un equipo de 30 kg, durante la semana dispara y el fin de semana edita. Así es su vida, con 19 años no le gusta mucho salir de noche porque prefiere madrugar para disparar o viajar. De hecho en su agenda del teléfono no cabe en la planificación un evento más, no solo de España, si no de casi cualquier parte del mundo.

 

 

Sus mayores premios sean seguramente sus portadas en Bike y otros trabajos para grandes marcas, pero también tiene una foto finalista a mejor foto del año en Pinkbike. No tiene ningún sitio predilecto para tomar la instantanea perfecta, pero reconoce que Madrid a veces le asfixia un poco y en cuanto puede se va a la sierra de Bejar, a respirar aire puro y estar con sus amigos, y si puede hacerles unas fotos mejor.

Para terminar diremos que tiene muy claro querer dedicarse toda su vida a esto y ser el mejor. Con tanta dedicación estamos seguro de que lo conseguirá, mientras tanto sigue a grandes como Sterling Lorence, Christoph Laue o en España a Seba Romero. Os dejamos su cuenta de Instagram para que podáis seguir sus espectaculares tomas y por su puesto su evolución.

 

FOTOS | ALE CUBINO

FOTOS | ALE CUBINO

/ INSTAGRAM

Ale Cubino Instagram Shots

 

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