Cosas llevan a cosas. Las reuniones en laphille

Hace unas semanas algunos miembros de laphille, casi todos, nos reunimos como previa al concierto de Fogbound en La Plaza de La Luna en Madrid para hablar de nuestras chorradas tomando una cerveza. Allí estábamos Sori, Pilar, Derek, Sergio, Elena, sus lápices y el que escribe hablando de asociaciones culturales, ideas y próximos posts entre otras cosas.

Cuando terminamos la charla, nuestra dibujanta particular había ilustrado la reunión. Lo cierto es que sentí que éramos afortunados al ver el dibujo. Habitualmente las reuniones, o al menos muchas de las que he vivido, se tratan entre plasmas de puntos geográficos muy distantes en el planeta, en plantas elevadas, con agua en botellas de cristal y los intereses toman forma de estrella ninja. Con la llegada de la fibra lo bueno para algunos es que las estrellas vuelan cada vez más rápido, pero nuestra única estrella era la de Galicia.

 

Esto me hizo pensar. ¿Qué ha pasado anteriormente en mi vida para que hoy estemos aquí en las circustancias que estamos? ¿Habéis hecho alguna vez ese ejercicio? ¿Por qué estoy de vacaciones en este apartamento de la Costa Brava y no en un pueblo de la sierra en Teruel?, ¿por qué estoy esperando el 47 en esta parada en concreto ahora mismo? ¿Qué ha pasado en mi vida para que hoy vista con esta camiseta y no otra? ¿Por qué estos son mis amigos? ¿Qué pasó para que fuera a dar clases de yoga a este gimnasio y no a otro y que ha implicado eso? Las preguntas que te puedes hacer son innumerables y el ejercicio es literalmente el inverso de leer un libro de «Elige tu propia aventura».

Tal vez este sea un post con un carácter bastante personal, pero bueno amigo, estás en nuestra sección de Metaphille, el laphille de laphille. Así que prepárate, porque si tuviera que retroceder a una página como el que tira de la punta de un ovillo de lana, saltaría a la página 27 del libro. [..] Para cambiarte de casa salta a la página 40. Y a la cuarenta que salté. El cambio de casa me llevó a un cambio de trabajo y mi compañero más cercano, (el mundo es un pañuelo) había comprado una casa que yo había estado viendo en mi proceso de búsqueda. Esta gran casualidad y nuestros gustos comunes musicales entre otras cosas fue el principio de una larga amistad. La chica que por aquellos entonces salía con él, se llama Soraya. En el mismo trabajo conocí a Helmut, batería del magnífico grupo Mirémonos y que por entonces más o menos empezaban. Cuando les vi, me enamoré de ellos. Bueno, musicalmente hablando claro. El cambio de zona también me llevó un día a conocer a Aida. Nos conocimos en un bar y no sé muy bien porqué empezamos a hablar de perros. Tiempo después ella dejó todo y se mudó a Galicia, y empezó compartiendo casa con Oscar y otra compañera en pleno centro de A Coruña. La niña era así como un duende creativo, profesora de fotografía y amante de los gatos. Yo tampoco he visto muchos duendes impartiendo clases de luz, así que este caso tan raro me llamó la atención y Miryam desde años atras empezó también a formar parte de mi vida.

Durante el proceso de diseño del proyecto estuvimos buscando a un elemento apasionado de la música y fue Miryam la que nos puso en contacto con Sergio. Previamente la música también les había unido en este caso al borde de un escenario. El maraquista de The Limboos es un tio entusiasta, y desde el primer día fue uno más totalmente involucrado en el proyecto.

Después de años y años de decisiones, de saltar entre página y página, en el verano de 2016 fuimos al Sonorama. Y ¿a quién fuimos a fotografíar? Pues a nuestros amigos de Mirémonos. Y allí estábamos, Sam y yo, un negro bailongo que había conocido hacía ya casi 15 años.

Después de unos disparos pacíficos a Helmut, Bosch, Alex y compañía y de ver el show de Mando Diao, necesitábamos vaciar nuestras vejigas y en ese vagar buscando un sitio en donde no hubiera cientos de personas agolpados contra las puertas de plástico de los urinarios, nos cruzamos con dos chicas que nos pidieron una foto. En esta casualidad casi biológica empezó otra conexión más. Mar e Itxaso nos llevaron más tarde a Txema, y este nos llevo a la quinta edición del Enofestival en Madrid, en donde finalmente Mar conocíó a Elena dibujando entre las primeras filas del concierto de Trajano, y posteriormente aterrizó en laphille. Así que si hoy lo pienso me parece bastante curioso que el hecho de que me entraran ganas de mear un 15 de agosto a una determinada hora, que llevara la cámara en la mano, y que fuera imposible encontrar un baño como para cruzarme con Mar, nos llevara en parte a lo que hoy es esto. El mero hecho de haber tomado un refresco menos hubiera hecho que todo en mi vida fuera bastante diferente. Rosana, Derek y Pilar forman parte de otra historia. Y así son las reuniones de laphille, con cerveza y pisando el suelo de Madrid. Diseccionar nuestros pasados puede ser un juego muy curioso y puede hacerse casi hasta niveles atómicos, pero si ahora simplemente quieres sonreir, pasa a la página 78.

 

firma-victor

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