Cadena Alimenticia

Los cerdos de  la granja del pueblo costero reciben una alimentación  variada y nutritiva: están lustrosos y sus ojillos brillan de satisfacción. El pueblo costero tiene varios hoteles, todos con bufé y régimen en pensión completa. En el bufé de los hoteles  se sirven menús diversos y sustanciosos para los clientes. Los clientes de los hoteles se abalanzan sobre la comida con la fiereza de un hambre de posguerra o de país de cuarto o quinto mundo. El hambre de los clientes se satisface pronto y pronto se ve que la comida que entra por los ojos no  se corresponde con la que cabe en sus estómagos. Los estómagos repletos abandonan el comedor. En el comedor quedan las mesas con filetes sin terminar, pescados en salsa casi enteros, patatas en abundancia, restos de fiambre, frutas y postres mordisqueados que los camareros observan con desgana. Los camareros comienzan a recoger, los restos  se introducen en bolsas. Un camión recoge las bolsas herméticamente cerradas. Las bolsas se abren y cae el maná  de los gorrinos. Los cerdos comen para convertirse en los futuros jamones de pata blanca que surtirán la bandeja de entremeses de los bufés de los hoteles del pueblo costero.

 

firma-rosanaRosana Alonso
Nació, creció,
se reprodujo y…

Tal vez también te interese

Deja un comentario