Carpe Diem 2.1

No sabría decir en qué momento fui consciente de su presencia, pero mi cuerpo recuerda la sensación de tener una pelota en la boca del estómago que subió hasta mi cabeza, un puñetazo desde dentro, para luego bajar hasta los pies; como esos martillos de feria antiguos. La misma emoción agradable y angustiosa que te queda después de bajarte de una montaña rusa. El motorista no hacía nada, simplemente se limitaba a pasar emitiendo un rugido acolchado. Ahora creo que estaba presente en todos los momentos de mi vida, susurrando su ahora, ahora, ahora…, mientras yo me perdía en dioramas del pasado o me proyectaba hacia delante, saltando a momentos inexistentes, impermeable a su influjo.

Durante un tiempo, quise atraparlo. Era un juego frustrante, cuando creía tenerlo a unos milímetros de mi mano, desaparecía, y cuando pensaba que estaba en el lugar preciso y correcto, no acudía. Hoy por fin me he parado, me he quedado quieta, tan quieta que hasta yo misma dudaba de mi existencia, mansamente se ha acercado a mí.

 

firma-rosanaRosana Alonso
Nació, creció,
se reprodujo y…

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