Concilio

Pegaso convocó un concilio a espaldas de Zeus, la situación lo requería. Así pues acudieron desde sus respectivos lugares lo más importantes: Rocinante, ahora gordo y lustroso; Sombragrís que no quiso embarcar con Gandalf y Ártax desde las praderas de Fantasía.

La llamada llegó a diversos lugares, desde rincones, estanterías, leyendas y cuentos de viejas vinieron Caballitos del Diablo. Centauros, Kelpies y Unicornios… Y con algo de retraso, y algunos en no muy buenas condiciones, huyendo de cómics, tebeos y algunas jugueterías fueron llegando Silver, Tornado, Jolly Jumper y un grupo de My Little Ponies.

Un algarabía de relinchos, coces y cascos apagaba la voz grave de Pegaso. Un Caballo de Viento lanzó un soplido que recorrió el lugar, una ráfaga de aire helado y siniestro que dejó a su paso un silencio respetuoso. Entonces Pegaso anunció el nuevo orden. Todos los caballos fabulosos divididos en batallones tomarían cada escuela de equitación, cada hipódromo, cada caballeriza y granja, para liberar a los caballos ordinarios, los burros, asnos y todos los sufridos esclavos y crear un nuevo orden de caballos con derechos; libres y organizados. Miles de años de observación paciente y aparente sumisión por fin daba sus frutos. Se acabó el soportar el bote de traseros humanos, tirar de carros y aguantar fustas y látigos para diversión de seres inferiores. La Era del Caballo ha llegado, abajo los humanos.

 

firma-rosanaRosana Alonso
Nació, creció,
se reprodujo y…

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