De miradas

Para Víctor

 

Pongamos que paseo por Islandia, pongamos que hago fotos de auroras boreales, verdes extensiones y selfies con cascadas al fondo. Pongamos que a cada paso comparto foto típica en Facebook, Instagram o estado de WhatsApp, pongamos que miro a través de la cámara sin ver, que no utilizo la mirada, que la cámara es mi ojo y mi inquietud por captar y compartir compulsivamente todo aquello que creo memorable mi único objetivo. Pongamos que he estado en Islandia sin estar, sin que deje huella alguna en mí, ¿es eso posible?

Imaginemos dos personas, las dos en Islandia, las dos en el mismo espacio tiempo. Una de ellas decide recorrer a pie caminos, salirse de lo programado, pisar tierra, fundirse en el paisaje; la otra hace un recorrido turístico; estrés de horarios y autobuses. A pesar de ello, casualmente, las dos confluyen en un mismo lugar. Las dos fotografían el mismo cauce volcánico, el mismo paraje inquietante y árido. Sin embargo, sólo una de las fotografías contiene una historia, una soledad y extrañeza ante el mundo, un ojo que ve desnudo, sin artificios. Ahora observen la fotografía, cada detalle, ensimismados, y podrán comprobar que han estado ciertamente en Islandia sin moverse de la silla.

 

firma-rosanaRosana Alonso
Nació, creció,
se reprodujo y…

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