Requiem por un sueño

A todos los soñadores,

 

Papá silba una melodía extraña mientras cuida sus matojos. Mamá lo llama su manía y papá lo llama su huerto, pero en realidad es un cementerio. Allí enterró hace años al piloto, al mago, la expedición al Himalaya y el piano; cada uno con su semilla. Cuando mamá ha anunciado antes de comer que con los ahorros de los últimos meses pagaríamos la boda de mi hermana mayor, papá no ha rechistado. Ha salido al balcón, a sembrar semillas de albahaca ha dicho, que es muy buena para la digestión. Pero yo sé que va a cavar un hoyo para el telescopio que vio en la óptica, aquel de color rojo que permite traer Júpiter a la terraza.

 

firma-rosanaRosana Alonso
Nació, creció,
se reprodujo y…

 

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