Confesiones indianas: la modernez, cuesta.

Esta mañana, mientras algunas gotas de lluvia se esforzaban en vano por refrescar el bochorno que inunda Madrid, Víctor laphille —ese chico guapo que hace esas fotos tan tope de gama que podéis ver por aquí—, me ha sugerido escuchar unas listas de música Indie que ha confeccionado para laphille en Spotify. «Molaba que escribieses algo sobre el Indie, aunque sea para meterte con él»—en plan bien, que nadie se ofenda—. Yo una vez fui moderno, pero hace un rato me he dado cuenta de que ya no lo soy. No veáis un tono excesivamente jocoso hacia el concepto ‘moderno’, si queréis un poco sarcástico y distendido, pero solo por el calor que hace: las cuestiones sesudas para cuando baje de 25 grados. Por supuesto, me refiero a la parte musical, abordar la modernidad entera sería una osadía. 

Está claro que una parte del moderneo que rodea a la música Indie consiste en criticar ávidamente la propia música; y más allá de entrar en la eterna —y moderna— cuestión de qué se considera Indie y bla, bla, bla, me gustaría mantener la compostura y la serenidad, más incluso después de darme cuenta de que no conocía casi ningún grupo de las listas que me ha pasado Víctor. En ese momento, y mientras iba escuchando las canciones, ha sido cuando me he dicho a mí mismo: «Sergio, estás fuera de onda».

Supongo que ya lo sabía, simplemente no me había parado a escuchar qué es lo que se lleva dentro del género Indie hoy en día y ni siquiera me había dado cuenta. Eso me ha hecho retroceder en el tiempo hasta el punto en el que estaba más al tanto de los grupos que salían. Hablo de la época de The Shins, The Postal Service, Sufjan Stevens… o los más mainstream The Strokes o Franz Ferdinand. En mayor o menor medida tienen su nexo con los Two Door Cinema Club de turno o The Black Keys, bandas que siguen pegando duro aunque tampoco son de las nuevas hornadas que arrasan en los locales de moda —sean cuales sean—.

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Ahí si que estoy perdido. No sé si es por mi incapacidad de asimilar tantos grupos con ritmos festivaleros por bandera, o realmente lo poco que me entusiasman en su mayoría. Sé que estoy en el límite del bien y del mal entre el carca treinteañero y el sordo de oreja que no es capaz de apreciar la calidad de esas grandes bandas. No obstante, lo intento. Y de vez en cuando sigo escuchando grupos que me sorprenden como me pasó hace no muchísimo con The War on Drugs por ejemplo.

Sin dar más palos de ciego, y como complemento a las interesantes listas de Víctor —que sigo escuchando mientras escribo estas líneas en busca de alguna sorpresa—, os propongo una nueva lista con la música Indie —o lo que sea—que sigue sonando en mi casa de vez en cuando. Sé que en buena parte va a estar un poco desfasada, pero creo que puede complementar bien a los volúmenes I, II , y III de ‘Indie 20 laphille’ que os invito a escuchar. Eso sí, aunque no sean ‘el último grito’, siguen siendo grandes canciones a pesar del inapelable rigor de la modernez, por el cual toda canción de más de tres años parece caduca. Más o menos modernos, espero que disfrutéis de todas las tonadas. ¡Viva Camarón!

 

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Sergio Alarcón
Y ahora si quieren bailar,
busquen otro timbalero.

 

 

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