Jeff Buckley, o el día que escuché Grace por primera vez

Hace un par de días, en una de tantas cosas que uno se encuentra en las redes sociales, leí que era el aniversario de la edición de ‘Grace’ el primer álbum de estudio publicado por Jeff Buckley que a la postre también fue el único editado en vida. Dicho post lanzaba la pregunta: ¿Recuerdas la primera vez que escuchaste Grace? En un acto reflejo, retrocedí algunos años hasta el tiempo en el que usaba el Kazaa para descargar música. Fueron los años en los que se grababan Cds piratas a las chicas con tus canciones favoritas; mucho antes del Youtube y las redes sociales. Por aquel entonces y a pesar de ser bastante torpe con los ordenadores —aún lo soy— aprendí a descargar y grabar música, asunto al que dedicaba el tiempo que no ocupaba tocando la guitarra. 

Lo que solía hacer era bajar un puñado de canciones de grupos que me habían recomendado o simplemente tenían un nombre que me sonaba haber leído en algún lado. A pesar de tener un criterio tan aleatorio fue así como descubrí artistas que siguen siendo mis favoritos a día de hoy, entre ellos Jeff Buckley. Bajaba cuatro o cinco canciones de cada artista y si me gustaba, indagaba un poco más. Jeff Buckley se convirtió en un artista de los que cogían polvo en mi carpeta de Música. Pasaron meses, quizás incluso más de un año, hasta que un día su nombre vino a mi cabeza como un rayo.jeffbuckley_grace

Recuerdo pensar «Eh, Aquel Buckley tenía algo ¿Por qué no volví a escucharlo?». Quizás fue por un exceso de pop en sangre o que no lo había escuchado en el momento adecuado, pero cuando volví a poner la canción que da título al disco simplemente aluciné. Escuché la canción en bucle toda la tarde, asimilando la impresión que me había causado oír esa voz infinita conscientemente por primera vez. Después vino el disco entero, de la primera a la última canción, y en cuestión de un par de días Jeff Buckley se convirtió en uno de mis artistas favoritos. Sabía que no era el típico grupo que te engancha una semana y luego cae al olvido. El talento que desborda en cada una de las canciones del disco fue más que evidente para mí. Nunca había escuchado algo así.

Jeff Buckley se convirtió por una temporada en la piedra angular de mis gustos musicales. Comencé a investigar sobre su obra y sus influencias. Con tristeza descubrí lo efímero de su discografía debido a su prematura muerte cuando apenas tenía treinta años y preparaba su segundo disco, que fue editado incompleto años después. No obstante, a través de las canciones de ‘Grace’ llegué a nuevos artistas como Nina Simone, Edith Piaf, Joni Mitchell y tantos nombres gigantescos que se esconden en los recovecos de sus melodías.

Han pasado unos cuantos años desde que me crucé con este disco y Jeff Buckley siempre ha sido de esos artistas a los que vuelves una y otra vez, que en realidad, no son tantos. Pocas veces he vuelto a toparme con una voz capaz de expresar tanta emoción a través de desgarradas melodías o con apenas un suspiro de voz; y sobre todo, sentir la honestidad y la verdad de su música. Esta palabraría podría ser catalogada como simple romanticismo, pero cualquiera que conozca la obra de Jeff Buckley sabrá a lo que me refiero.

Hay dos discos que han sido mis comodines musicales a la hora de regalar música. Uno es el Pet Sounds de los Beach Boys, y otro Grace de Jeff Buckley. Siempre me ha parecido un buen regalo por todo lo que he comentado anteriormente, pero sobre todo por todo lo que ninguna palabra puede expresar. Y aunque sea por la excusa de que ha cumplido años o aunque sea para despedir estos últimos días de agosto, os invito a escuchar o descubrir este disco único e irrepetible. Ningún disco me hace sentir tan seguro de esos adjetivos. Que lo disfrutéis. Feliz Tarde.

 

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Sergio Alarcón
Y ahora si quieren bailar,
busquen otro timbalero.

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