La Movida no existió, son los padres: Canciones que casi nadie recuerda

Hoy en día, escuchar a alguno de los supervivientes de ‘La Movida’ tiene casi el mismo interés que esos artistas de postín cuando se dejan caer por el programa de la Campos para contar batallitas —en ocasiones, se da un dos por uno—. Supongo que tiene mucho que ver con algo que alguien dijo sobre aquellos años: «La Movida terminó cuando se empezó a hablar de ‘La Movida’». Por otra parte, es muy lícito que la gente coma. Entiendo que muchos cantantes gusten de engordar sus cuentas bancarias contando historietas sobre lo que fue o dejó de ser La Movida como plus a sus galas por las villas de España.

Por supuesto, si oír a los que pasaron por allí puede ser cansino, ni te cuento lo que sería que me pusiera yo a desgranar milongas varias. Rebajando mi tono hater pantuflero, he de decir que lo que supuso La Movida despierta toda mi admiración y curiosidad. No tanto por ser muy fan de ningún grupo en particular de aquellos primeros ochenta, pero sí por lo que despertó social y culturalmente en un país siempre tan carca como el nuestro. Seguro que durante un tiempo, fue algo verdaderamente especial y mágico.

 

 

Para el resto de los que no estuvimos por allí, quedaron las historias y las canciones. Melodías que forman parte del imaginario popular capaces de elevar el romanticismo sobre los tiempos pasados que nunca volverán. Dentro de esas voces, usurpadas y ajusticiadas una infinidad de veces en los karaokes de toda la península, pueden rescatarse un buen puñado de obras genuinas y brillantes. Luego está la realidad de las bandas que aparecieron entonces: la mayor parte destacaban por muchas cosas, pero no por su calidad musical.

Sobre todos ellos, quiero pararme en algunos grupos que por una u otra circunstancia cayeron en el olvido mediático. Muchos creerán que no son tan buenos o que simplemente son ‘bandas de culto’, puede que ambas cosas incluso. Pero no se trata de ponernos a medir si son mejores o peores; simplemente, son menos conocidas. Y así llegamos al cometido de este pequeño artículo primaveral. Detrás de cada nombre de la lista que os presento a continuación hay una historia. Algunos desaparecieron paulatinamente por falta de éxito; otros tuvieron una carrera estable y reconocimiento, aunque el tiempo terminó por olvidarlos en ese cajón que solo suelen abrir los más melómanos.

Me he permitido la licencia de añadir a Golpes Bajos por dos motivos: reivindicar el talento de German Coppini y además, compartir una de mis canciones favoritas de los ochenta españoles. Ya empiezo a sentir cierta urticaria por pasearme al borde de los mil tópicos que se adhieren en cada letra de la palabra Movida, y tanta caja de ritmos me está mareando. Aquí cierro la ventana, espero que lo gocéis un rato. ¡Esta noche todo el mundo a la calle!

 

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firma-sergioSergio Alarcón
Y ahora si quieren bailar,
busquen otro timbalero.

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