Roger Hodgson: Supertramp, la crisis y la nostalgia

Allá iba yo el pasado martes, caminando entre las facultades de la Complutense, pensando en tonterías y también en Supertramp. Unas horas antes, ni recordaba que Roger Hodgson, voz y genio compositivo de la banda inglesa, estaría en Las Noches del Botánico. Por suerte, abrí el correo a tiempo y me reuní con Víctor y su cámara una hora antes de que diera comienzo el show. A Supertramp casi no hace falta llegar. Su música sigue sonando en la radio a diario gracias a esas emisoras revisionistas hasta lo incomprensible. Por ello, mencionar a Supertramp suele ser motivo de sonrojo para ciertas personas ‘entendidas’. Mucha gente los considera ‘música carca’, ‘horteras’… No hay más que dejar los prejuicios a un lado para descubrir el talento que siempre desprendió el grupo. Luego están los gustos, claro.

Al recinto fueron llegando cientos de personas entre las que destacaban generaciones de las que peinan canas, muchos y muchas jovialmente; aunque también bastante chavalería treintañera. Con un leve retraso de horario salió a escena Roger  Hodgson y su banda. El calor del público cayó en forma de ovación mientras sonaban los primeros acordes de ‘Take the Long Way Home’. Desde el primer momento, cualquiera pudo darse cuenta de lo inquebrantable que es la voz del cantante británico, así como sus dotes instrumentistas. Pocos artistas de su quinta pueden decir lo mismo.

 

Como buen ‘dinosaurio’, no esperó más que una canción para hacer las alabanzas típicas al público español; del mismo modo, pidió que durante las siguientes dos horas la gente se olvidase de la crisis en la que vivimos, y de los problemas en general, para disfrutar del show. En ese momento miré a mi alrededor e inevitablemente pensé en aquel álbum de Supertramp… Crisis? What Crisis? No cabe duda del increíble marco que son los jardines de Alfonso XIII en los que se desarrollan esta serie de conciertos en verano; pero no nos engañemos, no son para todos los bolsillos. Los móviles de última generación entre los que había que hacer eslalon en cada canción para alcanzar a ver algo del escenario son una muestra de ello; también esas personas que prefirieron quedarse en la retaguardia hablando de sus quehaceres veraniegos mientras el concierto avanzaba. Luego están los que no llegan a plantearse comprar un ticket porque no se lo pueden permitir o los que buscaban algún buen samaritano en la entrada del recinto. En fin, para reflexionar sobre ello…

Volviendo a la música, Roger Hodgson no titubeó en ningún momento. No esperó para sacar buena parte de la artillería desde los primeros minutos del concierto. Sonaron ‘School’ y esa mítica armónica ejecutada por el gran multinstrumentista seleccionado en algún pase de modelos —lo siento, tenía que decirlo— o ‘Breakfast in America’. El sonido impecable de Roger y los suyos solo se veía distorsionado por la emoción de algún fan deseoso de entrar en La Academia gracias a su falsete y el empeño de registrar con sus celulares cada minuto del concierto de decenas de personas. En ese momento, Víctor ya había terminado con las fotos, así que preferimos irnos a la retaguardia para disfrutar del resto del concierto con más tranquilidad y una cerveza en la mano.

 

Desde esta posición, algo más alejada, el sonido siguió siendo impecable. Es cierto que alguien como Roger Hodgson no tiene que demostrar nada y quizás, como pasa con la mayoría de viejas glorias, su sonido adolezca de un exceso de complacencia y pulcritud, ¡pero bendita pulcritud! No tardó mucho más en interpretar esa canción perfecta que es ‘The Logical Song’ para pasar a la parte de sus composiciones en solitario. Fue gracioso verle justificar esta sección del show, porque «la gente solo quiere escuchar las viejas», como él dijo.

Todavía quedaban joyas en la recámara y con una de ellas se vivió uno de los grandes momentos de la noche. Fue comenzar a sonar ‘Dreamer’ y esa falta de rocanrol que señalaba apareció de golpe como si no hubieran pasado el tiempo por ella. A ésta, sucedió otra de mis canciones favoritas ‘Fool’s Overture’, con su increíble desarrollo y como el resto del concierto, perfectamente ejecutada. Ya solo quedaba el bis, en el que sonaron las muy coreadas ‘Give a Little Bit’ e ‘It’s Rainning Again’ para dar por concluido un concierto que satisfizo a todo el mundo. Mientras terminábamos la cerveza y la gente salía del recinto se podían oír los distintos tarareos de esas canciones que siempre han sonado en la radio, y que probablemente siempre sonarán.


firma-sergioSergio Alarcón

Y ahora si quieren bailar,
busquen otro timbalero.

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