Una hora con Juana Molina y su Halo

No son muchas las ocasiones en las que uno tiene la posibilidad de charlar tan largo y tendido con una artista como Juana Molina. Muchos desconocerán quién es, pero estamos hablando de un nombre propio dentro del panorama musical argentino, cuyo reconocimiento se extiende por todo el globo. Nos citamos con ella con motivo de la presentación de su último disco Halo, el séptimo de una carrera que empezó hace más de veinte años. Dicen que nadie es profeta en su tierra. La historia de Juana Molina como cantante es bastante especial. A mediados de los noventa era una conocida actriz en Argentina; fue entonces cuando decidió partir desde cero como cantante, su verdadera vocación. A pesar de que siempre tuvo buenas críticas en su país, el éxito de público le llegó en EEUU o Japón antes de que en su tierra natal se reconociera el talento que desprende en cada uno de sus discos.

Comenzamos la entrevista al refugio del aire acondicionado de un céntrico hotel. Le preguntamos por sus primeras sensaciones respecto a Halo, publicado hace apenas dos meses. «Estoy sorprendida por la respuesta. Siento que es el disco que más gusta a la gente. Ha sido una reacción demasiado diferente. A mí no me parece mejor que otros, pero supongo que se tiene un apego distinto a cada trabajo». Le sugiero que quizás el público ya esté ‘maduro’ para escuchar un disco de Juana Molina, ahora que su nombre suena cada vez con más fuerza. «Puede ser… ¡pero eso lo dices tú!», contesta entre risas.

Juana Molina pasó por España para presentar Halo en Madrid y Barcelona hace un par de semanas. Su música se ha definido de diversas maneras a lo largo de los años: experimental, electrónica, minimalista, folktrónica… No cabe duda de que el estilo de Juana Molina dista de lo convencional y de que uno puede quedar hipnotizado por el detallismo de sus canciones. «Las etiquetas son tan necesarias como inútiles. Necesarias para poder comunicar algo, pero al mismo tiempo inútiles porque jamás se podrá describir algo como la música o un cuadro con una simple etiqueta», afirma tras preguntarle por la importancia de las etiquetas hoy en día.

 

Elena Titos y su arte: Juana Molina para laphille.


 

Siguiendo por la senda imposible de definir su música con palabras, le comento que su música, además de toda la experimentación que emana, también me evoca al folclore latinoamericano aunque sea de una manera más sutil. «Puede ser que todo lo que haya asimilado durante mi vida surja en las canciones, pero desde luego no es de manera intencional. Para mí, soy todo experimental. Grabando ‘Segundo’ me di cuenta de que lo más importante era la intención y la emoción, más que la calidad o producción del disco […] quizás no tenía el mejor sonido, pero tenía alma. Lo que verdaderamente me importa en un disco es cuando yo desaparezco, y ello implica un trabajo previo hasta llegar a un punto en el que yo siento que no intervengo en las canciones. Cuando hay pensamiento, no hay creación».

Los lápices de Elena se pasean por la mesa mientras la conversación con Juana Molina no para de derivar de un lado a otro. Pasamos de puntillas por esa creencia sobre las limitaciones de cantar en castellano a nivel internacional, algo que no ha impedido que la música de Juana Molina sea escuchada de Japón a Europa. Sus letras poseen un gran lirismo y nos preguntábamos cuánta importancia tienen para la artista. «Muchas veces considero un disco terminado y me preguntan por las letras. Yo les digo: «Sí, bueno… luego, luego». Para mí las letras son como un tubo maleable que tiene que adaptarse a la canción que yo considero terminada. La letra tiene que moldearse a lo ya existente».

 


«Lo que verdaderamente me importa en un disco es cuando yo desaparezco, y ello implica un trabajo previo hasta llegar a un punto en el que yo siento que no intervengo en las canciones. Cuando hay pensamiento, no hay creación».

 

En un momento dado de la conversación empezamos a hablar de artistas e influencias. El nombre de Juana Molina suele encontrarse emparejado con otros de la talla de Bjork o Feist. Se me plantea una cuestión  para profundizar en este tema mientras hablamos del tema ‘Cosoco’, uno de los más destacados de Halo. Le lanzo la pregunta: ¿Qué artista te gustaría que hiciera una versión de una de tus canciones? «Radiohead sin duda. Soy muy fan de ellos, y de Jonny Greenwood en particular; eso sí, desde Kid A. Siempre me dijeron «Hija de Kid A», ¡pero ‘Segundo’ salió un poco antes!, contesta entre risas. Aquel disco me voló. También me gustaría ver cómo suena una canción mía por Bjork. Con las versiones te das cuenta si es más fuerte la canción o el interprete».

Estamos a gusto charlando con Juana Molina. Elena hace unos minutos que ha terminado su retrato y comienza a participar de la conversación. Parece que la barrera artista/entrevistador ha sido dinamitada. La charla deriva a los medios y la industria musical. «…Hubo un momento en el que se democratizó un poco, en la época de Myspace, pero ahora se ha perdido eso. Hay mucho dinero metido en las nuevas redes. Funciona tanto en internet como en la radio del mismo modo. También está la parte del vídeo, que no me gusta mucho. La siento como una obligación y una necesidad. Los vídeos te condicionan a escuchar la música de una forma. Prefiero escuchar solo la música […] Además, la radio hoy en día es un espanto, y siempre está sonando en cualquier parte. Sueño con un restaurante sin música. Parece un imposible, siempre suena música, y bastante indigesta».

 

 

Siguiendo por las sendas que dicta la conversación, llegamos a un punto interesante que tiene que ver con las incomprensibles diferencias que siguen existiendo entre hombres y mujeres; en la música, desde luego, también. «…Termino sintiendo la presión de que no puedo salir en pijama. Yo quería imponer el look ‘pordiosero’, con mi ropa favorita que ya está un poco vieja. ¿Y ahora qué me pongo? Hay mucha presión por varias cosas que nada tienen que ver con la música. Como la edad, si tienes 15 o más de 35 y eres mujer, se resalta mucho. Es un espanto, estamos en 2017».

Llevamos prácticamente una hora con Juana Molina, y tengo la sensación de que podríamos estar hablando alguna más. De cualquier pequeña cuestión surgen otras tantas. Siento que lapido esta entrevista en cierto modo, pero ya es bastante larga si pensamos que lo más importante es la música. Juana Molina es una de las grandes músicas de nuestro tiempo. Solo tienes que ponerte una de sus canciones para descubrir una artista con una inmensa personalidad. Para el recuerdo quedarán sus impresiones y fuerte vínculo con Galicia, de donde era su abuela, o las diferencias entre un público sentado o de pie. En estos tiempos modernos, sin tiempo que perder, es bonito mandar el reloj al carajo para descubrir a una artista como Juana Molina.


firma-sergioSergio Alarcón

Y ahora si quieren bailar,
busquen otro timbalero.

 

 

 

Tal vez también te interese

Deja un comentario