Aquel día en el que conocí a Josh Rouse

«¿Quieres venir a tocar con Josh Rouse?». Puede que la cuestión tuviera más verbos, onomatopeyas o aspavientos, pero en esencia fue lo que vino a preguntarme mi amigo Daniel un buen día de abril, hace algo más de cuatro años. Por aquel entonces pasaba largas temporadas en O Grove, pequeña península paradisiaca en las Rías Baixas gallegas. De allí viene mi familia, mi morriña permanente, el amor por los días nublados o por el Atlántico en invierno. «Venga, por qué no—vine a responder, más o menos—».

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