No son muchas las ocasiones en las que uno tiene la posibilidad de charlar tan largo y tendido con una artista como Juana Molina. Muchos desconocerán quién es, pero estamos hablando de un nombre propio dentro del panorama musical argentino, cuyo reconocimiento se extiende por todo el globo. Nos citamos con ella con motivo de la presentación de su último disco Halo, el séptimo de una carrera que empezó hace más de veinte años.
Fue justo al terminar de entrevistar a Conchita. Víctor me habló de una chica que acababa de sacar su primer disco con mucha ilusión y pocas ayudas más allá de sus ganas por dar a conocer su música. Su nombre es Novana y a pesar de tener que hacer encaje de bolillos para cuadrar la entrevista, pudimos hacerle unas cuantas preguntas en esa bonita azotea del Círculo de Bellas Artes —tras pagar los cuatro euros que cuesta disfrutar de las vistas y del ambiente boho chick aderezado por domingueros y turistas en general—. Laura es Novana, una chica muy agradable que espera junto a su amiga Marina, Víctor y su cámara, y Elena y sus lápices. Sí, llegué tarde.
En esto del periodismo musical, es muy fácil ponerse a hablar de algún disco favorito o hacer una crónica de un concierto que haya sido puro goce; pero también está la otra cara, cuando tienes que escribir sobre un artista del cual desconoces absolutamente todo o sus discos no son de los que se encuentran en tu estantería.
