Propiedades de la luz

Habían atravesado la capa de nubes y un sol radiante bañaba todo el interior del avión. Era la misma luz anaranjada que solía entrar por las tardes en el cuarto de juegos. Aquella luz cálida llena de pizcas de polvo que él imaginaba habitadas. Entonces los vio, allá fuera. Eran jinetes sin rostro galopando sobre la nada. El resto del pasaje también miraba por la ventanilla, pero nadie hablaba de jinetes ni de caballos rojos de seis patas. El hombre al otro lado del pasillo reía sin parar. Sin embargo, su compañera de asiento le abrazó temblando. Él permanecía tranquilo. Estaban viajando en la luz naranja. Por fin iba a llegar a casa.

 

firma-rosanaRosana Alonso
Nació, creció,
se reprodujo y…

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