La primera vez que me llamaron millennial

El otro día estaba en casa con un amigo, tomando una cerveza y bobeando en el ordenador. Resulta que él lleva un tiempo tocando en un grupo y además de darle a los tambores se encarga de llevar las redes sociales. ÉL, que es de los pocos que todavía usa un correo @yahoo.es y que apenas pilla la mitad de los memes que le enseño… Por eso yo, que me creo muy versada en el mundo de la comunicación, siempre estoy ojo avizor para salvarle de algún gambazo… y el otro día sucedió:

“¡¿Pero qué haces?! —le grité cuando estaba intentando compartir no sé qué tontería— ¿No ves que eso es muy de pardillo? Mejor pones…” Y, de pronto, me cortó en seco: “Déjalo, Vero, que yo no soy tan millennial como tú”

¿Millennial? ¿Yo? ¿Millennial yo, que crecí sin consola, que no tengo ni idea de lo que es snapchat y que siempre me olvido de poner los puñeteros hashtags en las publicaciones? Me quedé fría, pero no pude evitar preguntarme: exactamente, ¿qué es un millennial?

 

Haciendo una (rápida y superficial) búsqueda en Internet, descubrí que el término millennial hace referencia a la generación nacida a partir de los años ’80, aproximadamente, y que se hizo mayor de edad con el cambio de milenio (y no los nacidos a partir del 2000, como pensaba hasta hace poco).

Es la generación que se crió durante el gran desarrollo económico de los ’90, la generación de los nativos digitales (algo impreciso, según dónde te criaras), la generación con mayor acceso a la información de la historia.

Sin embargo, a pesar de estas facilidades, se trata de una generación que tiende a demorar los “ritos de paso” a la edad adulta: viven con sus padres durante más tiempo y llegan a la treintena sin tener muy claro qué quieren hacer con sus vidas. Por eso, desde distintos sectores, se les ha tachado de “vagos” y “narcisistas”.

Pero el caso es que, todas estas conductas —como siempre— vienen derivadas del entorno en el que se criaron: los millennials son los hijos de los baby-boomers, que han visto a sus padres frustrados por un trabajo que escogieron con 18 años y a muchas parejas romperse por casarse demasiado pronto. Son los hijos de la globalización, que crecieron escuchando hablar de cambio climático y subdesarrollo.

Por eso, la principal característica de la generación del milenio está relacionada con sus aspiraciones vitales: en lugar de un trabajo para toda la vida, prefieren una carrera que les permita desarrollarse personalmente. Sus objetivos están orientados a hacer un cambio en el mundo a través de su trabajo; o más bien, su ocupación (sea remunerada o no), dando gran importancia al ecologismo y al crecimiento sostenible.

Los millennials somos la generación Y, la generación del “y ahora qué?”; porque aunque tenemos formación y muchas capacidades, nos hemos topado con la primera crisis del siglo justo cuando nos tocaba decidir nuestro futuro. Y ahora nos vemos con un titulillo debajo del brazo; pero sin un mercado laboral que nos acoja. Somos la generación del trabajo temporal, del “hoy aquí y mañana allá”, circunstancias que nos hacen más tolerantes y abiertos ante la diversidad y el cambio. Somos la generación que está al borde del individualismo absoluto entre el teletrabajo y las compras online; pero al mismo tiempo queremos cambiar el mundo desigual que nos han legado.

 

La primera vez que me llamaron millennial me sentó como un bofetón; porque básicamente entendí que me estaban llamando vaga y narcisista; pero, más allá de eso, ahora me doy cuenta de que soy parte de la generación que dentro de tres años será el 50% de la fuerza de trabajo (¡el 75% en 2030!)

Y nos guste o no, ser fuerza de trabajo equivale a ser fuerza de consumo, que es el motor que mueve el mundo (¿no habéis notado como desde hace un tiempo el banco llama cada vez más a menudo para ofrecer seguros de vida?). Por eso, quizás ahora, más que nunca, sea el momento de ser responsables.

Así que así es, amigos, millennial yo. Porque, aunque puede que mis circunstancias fueran ligeramente diferentes a las del  resto (cosas de la emigración, ya sabéis), no crecí en una burbuja y, como todos, he sido influenciada por mi entorno: millennial yo, que ya llevo 10 años en facebook pero antes pasé por el fotolog (¡aúpa!); millennial yo que crecí viendo vídeos en la MTV y me siento a comer con Los Simpson siempre que puedo.

Millennial yo, que también un día me cansé de mi trabajo de mierda y lo dejé todo para vender collares por Internet.

 

firma-veroVerónica * La Mujer Araña
¿crear o no crecer?

 

Tal vez también te interese

Deja un comentario